#Necochea “No creo que sean tiempos para reyertas partidarias al estilo de campaña electoral”

Luego de idas y vueltas entre el Intendente Arturo Rojas y la Presidenta del bloque de concejales de Unidad Ciudada – Frente de Todos, Andrea Cáceres, apareció la figura del Jefe de la bancada del Frente de Todos en el HCD, Diego López Rodríguez, para tratar de bajar las aguas. En un comunicado emitido en su página de Facebook llamó a la reflexión sobre cómo debe actuar la clase política por estos tiempos de cara al vecino, al decir “que ejemplo para el sacrificio que ellos hacen, si nosotros las autoridades entramos en idas y vueltas, críticas y contestaciones, y en dudas que ponemos sobre la gente en la gestión de un estado que hoy debe ser sólido, único y respetado”.

A continuación el texto completo del escrito:

LAS HORAS MÁS OSCURAS

Las horas, los días, las semanas que atravesamos, y los que aún restan, sin dudas son los más oscuros para los contemporáneos. No hay fronteras que impidan su llegada, los eternos países salvadores de las peliculas de Hollywood han caído rendidos uno tras otros ante la pandemia que amenaza con la supervivencia de las millones de personas que habitan este globo.

Los que mueren por la enfermedad, los que postergan sus tratamientos vitales por la imposibilidad de la atención médica desbordada, las que mueren por la violencia familiar, los que temen morir de hambre al no poder trabajar, los que se enferman y caen silenciosa y estoicamente por ayudar en sus trabajo a los enfermos de este virus indomable, los que están en sus casa temiendo el contagio, o lo peor, temiendo contagiar a los suyos en situación de riesgo, son imágenes de un mundo que ha cambiado, el nuestro, el de nuestro país, nuestra ciudad, nuestro barrio y nuestra casa.

Todo lo normal ha quedado interrumpido, cada aspecto de nuestra vida cotidiana ha sido alterado sustancialmente, y a lo mejor (o peor) ya no vuelva a ser igual.

Hemos sido parte y testigos de la reivindicación del rol de los estados nacionales, provinciales y municipales, aún por parte de aquellos negacionistas de las virtudes políticas organizadas.

Todos exigimos de nuestras autoridades la solución a los problemas que nos aquejan, y hoy, durante esta horas tan oscuras, las demandas de la sociedad se han multiplicado exponencialmente, al mismo ritmo que la curva del contagio del virus.

Sin dudas, ha quedado claro que no existía ningún manual infalible para afrontar la epidemia, ni aquí, ni en el primer mundo. Cada uno de los niveles de estado están tomando medidas para salvaguardar los intereses de sus representados, la Nación a sus ciudadanos, la Provincia a sus provincianos, y los municipios a sus vecinos; y de allí la puja entre los diferentes niveles que requieren unos de los otros una respuesta inmediata a las demandas.

En nuestro país, el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, ha tomado como bandera salvar vidas, aún por sobre la necesidad de mantener en pie la ya de por si asfixiada economía. Una decisión humanitaria, de una grandeza que ha sido elogiada mundialmente, mientras en otros países que parecían por delante, recién ahora empiezan a entender la catástrofe en la que han sumergido a sus pueblos.

Una batería de medidas ha logrado mantener a los sectores vulnerables en sus casas, cumpliendo en mayor o medida la cuarentena establecida. El esfuerzo en este sentido ha sido cuasi milagroso, la disposición de fondos públicos inexistentes ha demostrado una capacidad de gestión que jamás podríamos haber imaginado quienes veníamos mirando la situación de nuestra economía.

Aún variadas medidas se han tomado para Pymes, comerciantes, empresarios, postergando vencimientos, adelantos bancarios a tasas irrisorias para pago de sueldos, y otras medidas que apuntan a mantener en pie el sector que genera trabajo, tan vapuleado los años anteriores por la política liberal del presidente Macri.

Se han reforzado los sistemas hospitalarios de nuestro país, se ha movilizado a la sociedad civil para la causa, se han coordinados tareas con las fuerzas de seguridad, incluido las fuerzas armadas, a quienes, dada la gravedad de la situación permitimos ayudar –y agradecemos- en cuestiones internas.

Quizá hayamos perdido la cuenta de cuantas medidas se han tomado, cientas seguro, y todas han sido acertadas. Casi tres semanas después, la gente continúa en sus casas, y los estallidos y demás presagios apocalípticos de la sociedad argentina no han sido cumplidos.

También hemos visto que dos de estas medidas fueron llevadas a cabo erróneamente, la cuestión de los cobros de jubilados el viernes pasado en algunos sectores de nuestro país (excluyendo a Necochea con un elogiable trabajo de coordinación), y la compra de mercadería desde el Ministerio de Desarrollo Social, que como dijo el propio Presidente, han sido errores en el apuro y la emergencia, más que cualquier mala intención, tal y como lo interpretaron y divulgaron los verborrágicos y pusilánimes reaccionarios de siempre. El que hace se equivoca también, y reconocerlo públicamente es un acto excelso.

Todas estas medidas han sido para todos los que vivimos en Argentina, la Tarjeta Alimentaria, el IFE, las postergaciones de vencimientos de tributos, los envíos masivos de mercadería han sido otorgados también a los vecinos de este distrito. El estado nacional, como así también el provincial han auxiliado con cada una de estas acciones a nuestro distrito, directa o indirectamente. Entiendo que el Intendente necesite fondos para cumplir con salarios, combustibles, compras de insumos, y continuar con las innumerables actividades que despliega nuestra municipalidad, fondos que faltan desde hace décadas, pero que ahora son aún más indispensables que antes. Pero claramente el estado nacional requiere también del auxilio y la comprensión de todos los niveles de poder para poder continuar ayudando a los ciudadanos de cada uno de los rincones de nuestro país, el nuestro incluido.

Comprender que el Presidente se encuentra en una disputa ante poderosísimos sectores de influencia económico que exigen el pago de la deuda externa histórica contraída por otros, algo que hasta antes de la pandemia ocupaba el centro del agenda política, sumidos en una crisis económica de las peores que hemos atravesado, y por otro lado llevar adelante el comando de la batalla por la vida de todas y todos, que por ahora vamos ganando ejemplarmente ante el mundo, es una tarea que todos debemos realizar, incluidos los actores políticos locales.

No creo que sean tiempos para reyertas partidarias al estilo de campaña electoral, de críticas, de réditos o no réditos políticos, el miedo, la salud, la vida y la continuidad de nuestra vida cotidiana merece cambios sustanciales que cada uno de nuestros vecinos están haciendo con grandísimo sacrificio. Cada padre, cada madre, cada abuela, tía/o, cada jefe o jefa de familia guarda sus miedos para sí y demuestra a su manera, en sus casas, la seguridad de que todo va a salir adelante.

Que ejemplo para el sacrificio que ellos hacen, si nosotros las autoridades entramos en idas y vueltas, críticas y contestaciones, y en dudas que ponemos sobre la gente en la gestión de un estado que hoy debe ser sólido, único y respetado.

Es por ello que, ante esta crisis, nace la oportunidad para que la política haga lo mismo que nuestros vecinos, y que al menos en estas horas tan oscuros, podamos encontrar la forma para que las demandas políticas puedan ser llevadas a través de los canales formales correspondientes, en el encuentro y la concordia, el consenso y la articulación, y no en meras palabras publicadas masivamente.

Nuevamente considero que deberá convocarse al dialogo y a la participación de todos los sectores políticos que de una forma u otra tienen algo que aportar, tal como lo hicimos hace unos días con numerosas partidos políticos, movimientos, agrupaciones y sindicatos, y evitar así exposiciones mediáticas lejanas a las necesidades de la gente.

Independientemente de ello continuaremos a disposición junto a mis compañeros y compañeras para colaborar con las medidas que nuestras autoridades consideren necesarias.

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